Saltaron las alarmas en Lezama el 20 de noviembre cuando Iker Muniain tuvo que retirarse lesionado del entrenamiento. Según un parte médico inicial se le detectó una posible lesión en la musculatura isquisoural. Tan solo unas horas después, y tras las pruebas complementarias el club emitió un nuevo parte médico: lesión de grado II en el bíceps femoral.

 

Este tipo de lesión suele conllevar un tiempo de baja de 3 a 4 semanas, por lo que en un principio no estaba descartado para el último partido del año. Sin embargo, a medida que se acercaba la fecha se vio que 2019 ya había terminado para él.

 

Llegó entonces el parón de Navidad, quedaba tiempo para la  próxima jornada, pero el propio jugador se descartó para el partido contra el Sevilla. Muniain se incorporó al grupo en la primera sesión del año y desde entonces continúa sumando entrenamientos con normalidad por lo que se espera que este mismo sábado pueda tener minutos en el partido de Copa contra el Sestao y, posiblemente, pueda ya jugar incluso de titular en el próximo partido de liga, el 19 de enero contra el RC Celta.

 

Diferente es el caso de Aduriz, que lleva de baja desde el 9 de noviembre por una entorsis en la cadera. No fue hasta el 18 de diciembre cuando se probó con el grupo, volvió a hacerlo el día siguiente pero a continuación regresó a trabajar de manera individual. Regresó de nuevo al grupo en el primer entrenamiento del año y ahora parece ver la luz al final del túnel. Si la semana transcurre con normalidad podría probarse en el partido de Copa.

 

Hasta la lesión Munian estaba rindiendo a gran nivel. Aduriz sin embargo no está teniendo una buena temporada. Ha disputado 10 partidos en los que nunca salió como titular. Eso sí, Garitano seguro que echa de menos tener un recambio del nivel de Aritz Aduriz